Medusa
Se quedan mis ovejas,
el pasto cayendo de sus mejillas.
Ella se ha detenido un segundo,
a sacar el agua del pozo.
No nos mira, no sabe que la vemos.
Solo se limita a tirar y cantar.
El tiempo ya no es muerte,
la vida ya no es siniestra.
Alza sus ojos al horizonte,
primero la cerca y mis criaturas.
Siento cómo ellas se paralizan,
no respiran ni viven.
Sigue su camino, al pastor.
Me mira y he quedado sin nombre.
Soy piedra, estatua firme.
El pasto es, ahora, de piedra también.
xaviervia respondidos:
Realmente esto debería tener un +1
septiembre 2, 2011 at 9:21 am. Permalink.